El Yoga mucho más allá de la esterilla

El Yoga mucho más allá de la esterilla

:: EL YOGA MUCHO MÁS ALLÁ DE LA ESTERILLA ::

Una vida plena está pintada con grandes pinceladas. Son muchos los caminos que pueden conducir a la comprensión y a la sabiduría. Las necesidades que debemos satisfacer y las cosas que merece la pena perseguir a lo largo de la vida son distintas para cada uno de nosotros. Yo te hablaré del camino que he escogido para conducirme a mí, y si te inspira, me daré por servida.

No se trata de ir a ningún lado ni de hacer nada mejor ni de forma distinta a lo que haces, sino de cómo te relacionas con ello. Y esto no es tarea fácil, porque no hay escapatoria, es tu vida, y lo único que puedes hacer es crear espacios para relacionarte con ella de la mejor manera. Y aquí el Yoga puede ayudarte.

El Yoga va de tu persona y de tu propia sensibilidad, de la belleza y la eficiencia, del dentro hacia fuera, y del fuera a tus adentros. Va de una experiencia técnica y experimental, que te lleva a lo más sublime, sutil y único, si tú te dejas. Es un camino ya trazado por otros, donde cada huella se renueva cada día.

Esta sensibilidad se adquiere adquiriendo un compromiso interno contigo mismo, más allá de pasar 90, 180 o 210 minutos a la semana practicando en la esterilla. El Yoga consiste en un camino que va a ir forjándose, día a día, semana a semana, mes a mes, año a año, década a década, sin excepción, este camino es tu relación con tu Espíritu. Quieres verlo, o no. Pasa. Es una vivencia permanente que forma parte de tu manera de ser, y de vivir. Es muchísimo más allá que lo que vives en la esterilla. Es muchísimo más allá de lo que sudas, respiras o descansas en clase.

El Yoga, vivido, no contado ni leído, se lleva en la vida como algo sin interrupción. Va contigo, como tus ojos, como tu cabeza, o como tus pies.

¿CÓMO?

Con la rutina diaria/semanal, el poder de la constancia y la conexión con tu propia Voluntad. Habrá días que vas a querer dormir, matar una mosca, quedarte en la terracita con el café, ir a bailar… millones de planes antes de practicar y millones de pensamientos más durante la práctica. ¡Practica el yoga fuera de la esterilla! No te tortures por no practicar, si tu compromiso es real, sabrás mantenerte en una actitud observadora, ecuánime, relajada, y en tu centro. Practica siempre que puedas en la esterilla, para que cuando no estés en ella, surja allí el regalo de Yoga.

Porque practicando Yoga creas una alfombra roja donde pisar después cuando lo necesites. Un espacio de autoexploración y autoconfianza, donde experimentas y que tienes disponible siempre que tú quieres. Siempre puedes cerrar los ojos, tomar unas respiraciones y volver a casa, al lugar donde te deja el yoga después de practicar/meditar.

Meditar, como uno de los últimos fines del Yoga, significa aprender a salir de tu propia corriente alocada y sin consciencia; significa sentarnos a su orilla, escucharla, aprender de ella y, a continuación, utilizar su energía para que, en lugar de dominarnos, nos sirva de guía. Y si eres de l@s que piensa que esto es muy lejos para mí, te diría que, si no empiezas hoy, siempre estarás igual de lejos.

Éste es el gran trabajo de la conciencia: eliminar obstáculos y liberar energías por medio de la comprensión de la naturaleza de la vida y de la mente.

El Yoga es una puerta de acceso a la libertad y la atención despierta, que son la madre de la conciencia.

Refinemos nuestra alma como medicina para el espíritu, y démosle prioridad. Es lo que tenemos, desde que nacemos, hasta que nos vamos. Caminemos adentro, y creemos la alfombra roja hacia nuestro Ser.

Por lo general, cuando emprendemos algo, lo más natural es que esperemos que nuestros esfuerzos tengan un resultado positivo. Queremos ver resultados, aunque se trate sólo de una sensación agradable. La única excepción a esto es la meditación. Por eso el Yoga es para valientes. La meditación es la única actividad humana intencional y sistemática que, en el fondo, consiste en no intentar mejorarnos a nosotros mismos ni llegar a ningún otro lugar, sino simplemente en darnos cuenta de dónde estamos. Y esto requiere valentía para ver, para verte, en tu máxima realidad. Quizá su valor radique precisamente en esto. Si realmente no estamos intentando llegar a ningún lugar, la paciencia surge por sí sola, y la Unión, el Yoga, también.

Quizá todos necesitemos hacer algo en nuestra vida por el simple hecho de hacerlo.

Quizá podamos empezar a ser, en vez de buscar incansablemente el hacer.

Vamos a entrar en nuestro cuerpo, firmemente, sin engaño ni despiste, y de allí, a la mente, firmemente, sin engaño ni despiste, para llegar a lo más Alto, donde no existe el engaño, ni el despiste. Donde todo ya ES, y así ya se siente.

Quizá no hay que sentirnos de un modo determinado, sino simplemente sentirnos como nos sentimos.

Que la vida misma se convierta en tu maestra, y que encuentres en la esterilla tu casa para darte cuenta de ello.

¡A practicar!

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